www.elmundo.es – ISABEL MUNERA – 26 AGO. 2018

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Ni autónomos ni asalariados, pero con lo peor de los unos y de los otros. Los llamados falsos autónomos no gozan de la protección que tiene cualquier empleado ni tampoco de la libertad que tienen los trabajadores por cuenta propia.

falsos autónomos

La ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio. ÁNGEL NAVARRETE

Aunque mantienen una relación de dependencia con la empresa para la que prestan sus servicios, por lo que deberían ser dados de alta en el Régimen General, la compañía sólo les da trabajo si están dispuestos a darse de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (Reta). Todo con un único objetivo: ahorrar costes.

No resulta nada sencillo cuantificar el número de trabajadores en España que se encuentran en esta situación, aunque los datos que ofrece la Encuesta de Población Activa (EPA) sobre la actividad por cuenta propia permiten hacerse una idea sobre la dimensión de este problema.

De los 3.042.200 trabajadores por cuenta propia a cierre de 2017, 165.900 (un 5,45%) declaran que no pueden influir ni en el contenido ni en el orden de las tareas que llevan a cabo, algo que denota una clara relación de dependencia.

Además, de los más de 2.011.000 trabajadores independientes o miembros de cooperativas, 32.800 (el 1,6%) comenzaron su actividad porque su anterior empleador les pidió que trabajasen por cuenta propia. Y 222.400 afirman que su horario lo decide el cliente o clientes. Respuestas todas ellas poco compatibles con la figura del trabajador autónomo y que inducen a pensar que podríamos estar ante relaciones laborales en fraude de ley.

Una figura difícil de cuantificar

La lucha contra el fraude laboral se ha convertido en uno de los principales ejes de actuación del departamento que dirige Magdalena Valerio. Además de la aprobación del Plan Director por un Trabajo Digno, que incluye dos planes de choque, recientemente se aprobó un real decreto con el que el Gobierno pretende aflorar 40.000 empleos al Régimen General. El año pasado apenas fueron 1.865, según datos del Ministerio de Trabajo.

«Estamos ante un problema importante. Todo lo que sea combatir esa figura y a las empresas que lo usan es bienvenido. No se pueden justificar los beneficios empresariales a coste de precarizar las relaciones laborales», denuncia Lorenzo Amor, presidente de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA). «Tener falsos autónomos es un fraude de ley y una competencia desleal hacia aquellas empresas que encuadran correctamente a sus trabajadores en el Régimen General. Además, supone una importante pérdida de ingresos para la Seguridad Social de más 300 millones de euros».

Desde Uatae elevan aún más esta cifra. Según los cálculos que ha hecho esta organización de autónomos, la Seguridad Social estaría dejando de ingresar 592 millones por esta práctica.

Propuestas

Para su secretaria general, María José Landaburu, el problema es que «los autónomos somos el chollo del mercado laboral. Los falsos autónomos padecen ilegalmente la precariedad y ausencia de derechos que los que sí son autónomos sufren legalmente por un régimen de trabajo injusto». Por eso, en su opinión la clave está en dotar a los autónomos de derechos, «transformando el sistema de cotización hacia uno más proporcional y equitativo por ingresos reales e incluir los derechos (baja, paro, jubilaciones dignas) que a día de hoy no tenemos».

En opinión de Upta (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos), sólo con las iniciativas que está adoptando el Gobierno no se va a resolver este problema. «Hay que buscar una solución global, hasta ahora se están poniendo parches», denuncia Eduardo Abad, su secretario general.

En este sentido, plantea la creación de un registro obligatorio de todos los contratos de autónomos personas física. Además, precisa, «es necesario que la Inspección tenga competencias para determinar si el trabajador en cuestión es un falso autónomo o, por el contrario, un Trade (autónomo económicamente dependiente), de tal manera que se proteja también esta figura», defiende.

En estos momentos, la Inspección de Trabajo se limita a determinar si se trata de una relación mercantil o laboral. Con este registro, prosigue Abad, los inspectores podrían saber fácilmente si el trabajador sobre el que hay sospecha es un Trade o, por el contrario, un falso autónomo.

Los autónomos económicamente dependientes son aquellos trabajadores por cuenta propia en los que al menos un 75% de sus ingresos procede de un pagador. Se calcula que hay en torno a 350.000, pero hay menos de 10.000 contratos registrados.