www.economistas.es – 18/10/2018

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La subida del SMI arrastra al alza a la base mínima de cotización, conforme a lo preceptuado en el artículo 19.2 de la Ley General de la Seguridad Social, que, textualmente, establece lo siguiente “Las bases de cotización a la Seguridad Social, en cada uno de sus regímenes, tendrán como tope máximo las cuantías fijadas para cada año por la correspondiente Ley de Presupuestos Generales del Estado y como tope mínimo las cuantías del salario mínimo interprofesional vigente en cada momento, incrementadas en un sexto, salvo disposición expresa en contrario”.

Lo previsto, de aprobarse los presupuestos, es que el salario mínimo interprofesional pase de los 735,90 euros actuales a 900 euros que, con el prorrateo de pagas, se pone en 1.050 euros mensuales. Este es el importe mínimo al que se refiere el artículo citado. Pues bien, la base mínima actual de cotización, en el régimen especial de autónomos, asciende a 932,70 euros, importe al que se le aplica un porcentaje del 29,80%, resultando una cuota a ingresar, con periodicidad mensual, de 277 euros. A partir de 2019, la base mínima sobre la que se aplicaría el porcentaje referido, sería los 1.050 euros comentados, de tal manera que la cuota a ingresar ascendería a 312,90 euros, esto es 35,90 euros más que en la actualidad, lo cual supone un incremento anual de 430,80 euros.

Al parecer,  ahora el Gobierno, en manifestaciones realizadas ayer en el Congreso de los Diputados por Pedro Sánchez, pretende desvincular el incremento de la base mínima de cotización, del alza del salario mínimo interprofesional, mediante la modificación de la normativa aplicable, vinculando, alternativamente, la cotización de los empresarios y profesionales individuales a los ingresos reales. Veremos cómo queda finalmente.